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lunes, 17 de junio de 2013

Papa y su peque: ¿Empezamos la operación pañal?

Siento que el momento se acerca. Es uno de los acontecimientos "clave" en el desarrollo del peque pero... ¿estará preparado? ¿Nos estamos precipitando? ¿Qué hacemos? ¿Es hora de hacer pipí en el water?

El veranito ya está aquí y en todos los blogs, revistas, libros, panfletos, periódicos deportivos, etc. dicen que es la mejor época del año para retirar el pañal del bebé. Esta afirmación también está respaldada por las guardianas de la sabiduría popular: las abuelas, tías, primas y amigas con hijos mayores que los tuyos, señoras que pasan por la calle, fruteras, panaderas y pescaderas.

Por lo tanto, en casa de LosPetit nos hemos planteado empezar con la operación pañal lo antes posible, el problema es que nos asaltan las dudas, bueno, mejor dicho, me asaltan a mí, Lamamá tiene clarísimo que ha llegado la hora.



Por ejemplo, ¿como sé que JoanPetit está preparado? Creo que sabe lo que es caca. Cuando le quito el pañal y trae regalito, siempre le digo "¡Hala!, aquí hay caca" mientras le hago el signo de "water" (que se utiliza para todo lo relacionado con estas cosas). Él mira el pañal, repite el signo y dice algo así como "tata". Por otro lado, cuando estamos paseando al perro y se pone a hacer lo suyo, el peque le señala, hace el signo y dice "tata" por lo que el tema sólido creo que lo tiene claro. Para el tema líquido, no se lo muestro con el pañal porque el pipi no se ve. Lo que hago es que cuando estoy yo en el water y él viene a ver que hago (cosa que hace a menudo) le digo "Papá está haciendo pipí" y le hago el signo de water con la mano que tengo libre. El peque me mira extrañado, hace el signo no muy convencido, se da la vuelta y se va o se queda jugando con los botes que encuentra por el baño. Ni siquiera intenta decir pipí y no pone mucha atención por lo que no termino de tener claro si me estará entendiendo. Cuando ve al perro hacer pipí, a veces lo ignora y otras veces hace el signo de "water" junto con el de "árbol". Imagino que queriendo decir que el perro hace pipí en el árbol pero no acabo de estar seguro porque son dos signos muy parecidos.

Otra de las dudas que tengo es por el viaje que vamos a hacer y que ya os explicaba aquí. Vamos a estar en Perú algo más de un mes y va a suponer un cambio para JoanPetit, no solo porque el entorno va a ser completamente diferente, sino también por la agenda apretada que vamos a llevar. En algunos sitios he leído que no es muy bueno que los niños cambien sus rutinas en un momento tan "crucial" pero, la verdad es que JoanPetit no es un niño excesivamente rutinario, lo normal. Por otro lado, ¿quien sabe? a lo mejor lo lleva bien y antes de marcharnos ya controla esfínteres, al menos lo suficiente para continuar con la operación allá...

¿Vosotros como lo hicisteis con la operación pañal? ¿A vuestros hijos les costó mucho dominarlo? ¿Tuvisteis algún cambio importante (viaje, mudanza, etc.) durante la operación? Contadme vuestra experiencia o dadme vuestra opinión que seguro que sirve de ayuda

viernes, 14 de junio de 2013

Papá y su música: Incondicional (Viernes dando la nota)


Estaba escuchando el último disco de Malos Vicios, que ha salido hace muy poquito, y cuando he llegado a esta canción la he escuchado en modo "replay" hasta casi aprendérmela, es que me ha llegado a la "patata".

Resulta que los rockeros también se hacen mayores y a veces hasta tienen hijos. En ese momento, con el instinto paternal a tope, les salen unas maravillas de canciones como esta. Otro día pondré otra canción de otro grupo punk que también habla de la paternidad.

Escuchando esta estrofa he revivido el momento en el que vi a JoanPetit por primera vez, aunque él pesó un poquito menos:

3370 gramos, mis manos hechas a tu medida
Tan feliz, tan acojonado, me tiembla el pulso, las rodillas
3370 gramos de inocencia comprimida
Estallan en un llanto desatado y todo mi entorno
Se ilumina!
- Pero, ¡qué ñoño eres cuando quieres!
- Bueno, será ñoño pero es verdad, al mirar a nuestros hijos nuestro entorno se ilumina.
- Pues tu verás, con lo que te ha costado labrarte la reputación de rockero malote...
- Vale, vale, ya has dejado la opinión de los lectores insatisfechos, ahora ya te puedes marchar.
- No hace falta que me acompañes ya se donde está la puerta
- Adios.

Malos Vicios es una banda de punk-rock castellonense que lleva más de 15 años en los escenarios. Sus letras son sobre temas cotidianos e intentan alejarse del panfletismo político de la escena punk actual. Por el momento llevan 8 discos en el mercado. El último de ellos, Ruido de Fondo, ha visto la luz en este año 2013.




jueves, 13 de junio de 2013

Papá y sus viajes: Planeando las vacaciones.... y más cosas

Lamamá no es de aquí. Llegó de muy jovencita del otro lado del charco y dejó a toda su familia allá. Desde que estamos juntos hemos viajado ya tres veces a su tierra. La primera vez me costó decidirme, era un viaje largo, caro y siempre pasaba algo: o no había dinero o no había tiempo, también era verdad que me asustaba un poco llegar a un país extranjero para conocer a toda su familia así de golpe. Tardé 5 años en poder hacer ese viaje y ahora me arrepiento de no haber ido antes porque nada más bajar del avión me enamoré del Perú.
En el Machu Picchu
Como veis, me integro completamente
En la selva huyendo de un puma (o no)

No os voy a contar ahora las maravillas de ese país porque ya tendré tiempo, puesto que en agosto lo visitaré por cuarta vez, aunque a punto hemos estado de no viajar.

Joanpetit ya fue de bebé con dos mesecitos a conocer a los abuelos, a la tía y al resto de su familia peruana; pero ya han pasado casi dos años y claro, están como locos por volverlo a ver. Por eso el propósito de año nuevo fue hacer un viaje para allá este año; pero las cosas están como están y los vuelos son muy caros, sobre todo en agosto que es cuando puedo coger vacaciones, así que ya prácticamente habíamos tirado la toalla.

La gastronomía peruana es excelente. Que pena que JoanPetit no la pudo probar
Por suerte, un día comentándolo con mi madre nos dijo que si la llevábamos, ella nos pagaba los billetes ¡a los tres! Así que, en agosto, por fin, se van a conocer las consuegras.

Aparte de que van a estar las dos abuelas juntas con el nieto conviviendo por un mes, que eso seguro que ya me dará para varios posts, hay otro acontecimiento importante que va a ocurrir durante ese viaje: Lamamá y yo nos vamos a casar.

Cuando nació Joan empezamos a hablar sobre el tema en serio (antes ya se había comentado pero como de pasada, en plan "pues ya lo vamos viendo"),  la idea era ir al juzgado a firmar y ya está, porque como Lamamá no tiene familia aquí pues no le apetecía celebrar nada. A mi si que me hacía algo de ilusión celebrarlo, por la fiesta, pero tampoco es que me importara demasiado.

Pero con el viaje los acontecimientos se han precipitado. Entre que la hermana de Lamamá también se iba a casar este año y estaba esperando a que viajáramos nosotros para hacerlo, que viene mi madre y, por lo tanto, ya habría representación de mi familia y, ¿por qué no aprovecharlo?, con el permiso por matrimonio tenemos 15 días más de vacaciones, mi futura me dijo "¿y si nos casamos en Perú?" así que ahora estoy con los papeleos necesarios para casarse en el extranjero y que sea válido también en España.

La boda creo que será sencilla, iremos al ayuntamiento (allí lo llaman municipalidad). Firmaremos los papeles y nos iremos a comer con la familia. Pero claro, están organizándolo las dos hermanas juntas, ya veremos a ver que sale de allí.



Pues eso, ya os iré contando.

miércoles, 12 de junio de 2013

Papá y su familia: El cumple del abuelo

La semana pasada tuvimos un poco de lío porque era el cumpleaños de mi padre (sí, ese mismo, el de la batería) y le organizamos entre todos una fiesta sorpresa.

Lamamá y yo nos ofrecimos a hacer la tarta, de fondant, pero a punto estuvo de acabar siendo de Hacendado. Mi labor era hacer lo que viene a ser la tarta y mi abnegada compañera pondría el arte y el talento con la decoración.

La fiesta era el miércoles así que me puse con el bizcocho el lunes. Ningún problema. Hice dos bizcochos sencillitos de una receta que encontré por internet (como siempre), concretamente en pinterest que para estas cosas va la mar de bien oigan, y hasta te hace sentir un poco trendy-father. Dejé para el martes el relleno. Llegué de trabajar y me puse hacer una crema de queso para la que había que montar nata, cosa que no había hecho hasta entonces... y sigo sin haberla hecho nunca porque la nata se cortó. Para los torpes como yo, un par de detalles que no tuve en cuenta: primero, la nata tiene que estar fría y segundo, cuando veas que ya ha alcanzado un volumen aceptable, ¡deja de batir! Intenté recuperarla pero fue imposible ¡y la tarta tenia que estar para el día siguiente!.

Lamamá, por su parte, ya tenía preparadas las figuras que iba a utilizar en la decoración y menos mal, porque de lo contrarío, no habríamos tenido la tarta a tiempo. El miércoles en la hora de la comida (vivo cerca de mi trabajo y puedo ir a comer a casa) intenté hacer una crema de chocolate que pensé que sería más fácil, pero con las prisas también la cagué. Me fui a trabajar pensando como haría para arreglar lo del relleno en apenas una hora que tenía desde que salgo hasta la hora de la fiesta, sin contar que Lamamá aun tenía que decorarla. Menos mal que tengo una mujer que no me la merezco y cuando llegué ya había arreglado la crema y estaba la tarta lista para decorar. Así que mi misión fue la de preparar al peque mientras ella terminaba la tarta. Os dejo una foto.

Como veis, mi señor padre también es mago.
La fiesta fue muy bien. Mi padre llegó engañado por los de la asociación de magos que le dijeron que venia un compañero de Valencia a darnos una charla para que acudiera a la hora convenida al local. Allí se encontró con todo el pastel, familiares, amigos, compañeros... pero con el que se le caía la baba era con su nieto.

El peque al principio estaba un poco asustado porque allí había mucha gente y a algunos ni les conocía pero luego se lo pasó en grande jugando con su prima... ¡y comiendo jamón! Disfruta de un buen jamón como si fuera un catador profesional, me ha salido de hocico fino el niño.

Ese fin de semana, el sábado, Elabuelo nos invitó a la familia a comer a un restaurante. Joanpetit después de la comida se puso a jugar con las pompas de jabón que había traído la prima. Los dos intentando explotarlas. Es una gozada verlos jugar, reír y pasarlo tan bien, me quedé mirándolos un buen rato mientras me tomaba el whiskycola que no me pude tomar en el 8J.



viernes, 7 de junio de 2013

Papá y su música: Puto alcohol (Viernes dando la nota)

Hoy voy a dedicar la canción del Viernes dando la nota a todas aquellas blogueras y blogueros que vais a acudir al megaeventazo, a lo más comentado en redes sociales, a la desviartualización masiva que va a ser el I Encuentro de Madres Blogueras.

Tened mucho cuidado, que sé que por la noche hay fiesta, que van a dar vino español y los cubatas van a estar baratos y algunas sois muy de gintonics. Así que aquí va un consejo de padre: "ojito con lo que bebéis". A ver si vais a acabar el domingo por la mañana repitiendo el título de esta canción cual mantra.

Skalariak nace en 1994 en Navarra fundada por los hermanos Skalari. Sus letras son en castellano y euskera y su música es básicamente ska. Han publicado seis discos y han hecho giras por España, Europa y América.


jueves, 6 de junio de 2013

Papá y su blog: Si yo fuera al 8j

Supongo que a estas alturas todos lo sabréis: el próximo sábado se parará el mundo, o al menos el mundo de la blogosfera maternal (y paternal también) porque se celebra el I encuentro de madres blogueras organizado por Madresfera.

Esto viene a ser, para que nos entendamos, un acto en el que, con la excusa de acudir a una serie de charlas y talleres, los blogueros salimos de nuestras cuevas 2.0 e intentamos interactuar entre nosotros sin un teclado de por medio. Al principio sueles mirar a la gente de lejos y pensando. "esa de ahí, ¿quien será?, ¿la madre del monillo?, ¿la del bichillo?, ¿la rubia?, ¿el papá lobo travestido?" pero luego alguien rompe el hielo y poco a poco te vas integrando y al final te lo pasas estupendamente.

Además, después hay fiestuqui. Os pongo el "peazocartel" que ha diseñado La Madre Novata

¡Anda que si yo le suelto a Lamamá así, de repente, que voy a quedar con 300 amigas...!


Por desgracia, ni el que suscribe, ni Lamamá podremos acudir y por eso, voy a hacer un ejercicio de canalización de la rabia contenida por no asistir e imaginarme lo que haría si estuviera allí.

Lo primero de todo, no llevaría tarjetas de visita del blog porque no vendo nada (si acaso podría repartir algunas de mago por si alguien me quiere contratar para un cumple o comunión) ni tampoco regalos DIY porque soy un manazas.

Discutiría con Lamamá para ver quien entra a las charlas y quien se queda fuera con el peque. Queridísimas amigas de Madresfera, para la próxima tened un poco de piedad de las parejas en las que ambos somos blogueros (imaginadme con los ojillos del gato de Shreck).

Me pegaría a Desbloggeando para oír sus comentarios, que la Desblogger es una experta criticona. Me la imagino diciendo cosas como: "Mira esa, con lo bonito que tiene el blog y como ha venido de desarreglá, ¿como se le ocurre ponerse ese vestido?" Pero no os preocupéis, seguro que estáis todas divinas y la Desblogger es solo una exagerada. Además, siempre la podéis dejar de lado si se mete mucho con vosotras y hablar con su alter ego Isa que me han dicho que es mucho más maja. Por cierto, ya que hablamos de moda, gracias a vuestros tuits preochojoteros he aprendido una palabra nueva: outfit.

Me llevaría un hornillo portátil y unas cazuelas para que 1madreinitaly le enseñe a Desmadreando como hacer el puñetero soufflé y así, de paso, comprobaría si es verdad que la Desmadres lleva el pelo rosa o solo es una leyenda urbana.

Me tomaría unos gintonics con el Comando Valencia que acudimos al 20aValencia hace unos meses. No muchos que no querría acabar cantando el himno fallero que, por muy bien que me caigan los valencianos, uno es de Castelló "de soca" y mis fiestas son las de la Magdalena, si acaso ya cantaría yo solo el rotllo i canya

Le pediría a la mamá del Gremlin el teléfono del novio de su marido a ver si es tan guay como lo pinta.

Pasaría un rato comentando con los padres frikerizos el último capítulo de Juegos de Tronos, que supongo que a estas alturas ya lo habrán visto....

También me tomaría una ronda de cervezas con todos los papás blogueros: Papá Lobo, Ata, Paparracho, el Muy, Moi, etc. que somos pocos y hay que hacer piña.

En definitiva, que me lo pasaría en grande. Intentaré estar presente en el próximo eventazo, sea cuando sea, para poder hacer todas estas cosas y muchas más.

¡Divertíos mucho!


martes, 4 de junio de 2013

Papá y su peque: Explotando la vena artística del muchacho

Cuando yo era un joven con granos en la cara y el pavo subido, quería muchas cosas. Una de ellas era formar parte de un grupo de rock. No es que se me diera bien la música pero estaba dispuesto a aprender, o al menos eso creía.

 Si había un instrumento que quería llegar a saber tocar, era la batería. Siempre he sido algo tímido, por eso la batería era ideal para mi. Se coloca en la parte de atrás del escenario y los platillos, timbales, bombo, etc te tapan casi por completo... vamos, que si por una de aquellas mi hipotético grupo se convertía en fenómeno de masas, yo pasaría desapercibido.

Así me veía yo en mis sueños adolescentes.

Pedí, supliqué, lloré, me arrastré, estudié, hice recados para mi madre con la esperanza de que ella o mi padre me compraran la batería. "Una básica papi: lo justito para aprender" decía yo, pero no hubo manera. Nunca la conseguí. Al cabo de un tiempo, me regalaron una guitarra eléctrica (no era una batería pero algo es algo). Con ella, lo máximo que aprendí fueron algunas notas en quinta (que son acordes para los que solo tienes que utilizar dos o tres dedos, más fácil imposible) lo suficiente para tocar las canciones de La Polla o El Ultimo Ke Zierre. Por supuesto, jamás formé parte de ningún grupo y la pobre guitarra, al final, acabó cogiendo polvo en un armario.

Se me pasó el capricho. Me consolaba pensando que si no había sido capaz de aprender a tocar la guitarra, tampoco hubiese podido con la batería que tiene más partes y, por lo tanto debía ser más difícil (puede que con este comentario acabe de dejar patente mi completa ignorancia musical) Así que, poco a poco, lo fui olvidando.

Pasaron los años, crecí, conocí a Lamamá y llegó el peque.

Un día, cuando faltaban pocos meses para que JoanPetit cumpliera un año, fuimos a casa de Elabuelo a comer. Mi padre le dejó a su nieto unas maracas y un bongo que tenía por ahí y el niño, como es natural, empezó a aporrear el bongo. En ese momento, me perdió mi entusiasmo de padre y dije: "Es que al niño le encantan los tambores y además tiene un ritmo... mira, mira que bien toca"... Maldita la hora....

Unos días después recibo un whatsapp de Elabuelo que decía "¿Que te parece para el peque?" con una imagen parecida a esta (la original no la tengo, que cambié de móvil):

Le contesté que me parecía bien (que inconsciente fui), me hacía mucha ilusión que JoanPetit tuviera una batería, pero, por otro lado, le tenía envidia. Sí, tenia envidia de mi propio hijo. Yo estuve suplicándole a mi padre por una batería durante mucho tiempo y no me la compró; pero llega su nieto, le hace un par de carantoñas, una sonrisita y le aporrea un bongo con una maraca y ¡Ale! ¡batería para el niño!... Pues que sepas, papá, que tú le vas a pagar las clases de percusión cuando sea mayor.

Al menos el niño está contento con la batería, la cual al principio, colocamos en el salón pero la terminamos trasladando a la habitación del peque, porque allí no pasa tanto tiempo y no la ve tan a menudo y, por lo tanto, no la está tocando a todas horas.

Os dejo con una fotito para que veáis lo feliz que es con ella.