| La protagonista de nuestra historia también quería conducir. |
Cuando íbamos de camino el peque y yo en el coche (con las ventanillas abiertas ya que mi troncomovil no tiene aire acondicionado), noto un pequeño impacto en mi mejilla y, al bajar la vista, descubro en mi pierna una abeja aun conmocionada por el golpe contra mi cara-dura. Conservando la calma (es decir al grito de ¡UNA ABEJA!, ¡UNA ABEJA!) paro el coche en la cuneta para intentar convencer al insecto de que será más feliz zumbando por el campo que en el interior de mi utilitario.
Mientras tanto, JoanPetit al oír mis gritos, empieza a mirar por todas partes y preguntando: "¿onde papá, onde?", yo le señalé a la invasora y le dije "ahí" y el nene miró a la abeja y, acto seguido, se me queda mirando con cara de "pero ¿qué habré hecho yo para que me toque un padre tan tonto?, ¿es que en otra vida fui el inventor del Farmville?" y me contesta "Papá eso no é una eja la eja hase Beeeeeee"
Y en ese momento me imaginé a un animal mitad abeja mitad oveja, algo así como el abejonejo del anuncio.