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lunes, 11 de marzo de 2013

Papá y su peque: Padres (de)pendientes del reloj

En cuanto Lamamá se quedó embarazada, empecé a surfear por internet para empaparme de todo lo que pude sobre educación, crianza, maternidad, embarazo... y una de las cosas en la que parece ser que coincide todo el mundo es en que las rutinas son necesarias para los niños.


Es cierto, las rutinas son buenas, pero para los niños y para los adultos. Todos deberíamos comer, al menos, tres veces al día. Todos deberíamos tener unos hábitos de higiene. Todos necesitamos dormir y descansar... Pero al hablar de niños, parece ser que ellos necesitan unas rutinas dignas de una prisión. Sí, vale, que es por su bien, pero parece que tengamos que estar pendientes del reloj a todas horas.

Veo distintos artículos donde se aconseja, por ejemplo para que el niño tenga unos buenos hábitos alimenticios, comer siempre a la misma hora, siempre en el mismo sitio, incluso siempre en la misma posición. Pero, ¿y si un día se te hace tarde para preparar la comida y en lugar de comer a las 14:00 hora zulú tienes que comer a las 15:00? o ¿Si otro día tienes planes para comer fuera de casa?  ¿Si un día tu nene va a un cumple y se come una bolsa de gusanitos o algunas cucherías a media tarde luego tiene que comer todo lo que hay en el plato a las 21:00? ¿Le prohibimos que coma chucherías como están haciendo el resto de los niños para que luego se coma la cena?.

Creo que en esto de las rutinas debemos de ser muy flexibles. Joan sabe que después de comer nos lavamos     las manos y los dientes, pero esto puede ser a las 15:00, a las 15:30 o cuando sea. Luego puede jugar un ratito y después se echa la siesta, pero solo si tiene sueño. Si a mí no me obligan a dormir cuando no tengo sueño ¿Por qué he de hacerlo con mi hijo?. Mientras no tenga ninguna obligación que le haga madrugar por las mañanas, no necesita acostarse a las nueve de la noche.

Por otro lado, lo de las rutinas también tiene su "lado oscuro". Os lo explico con un ejemplo: últimamente Lamamá ha estado de baja por unos problemillas en la espalda, por lo que todas las mañanas ha estado con el peque. Su rutina diaria, después de arreglarse y desayunar, era salir al parque. Pues bien, ¡ay de ella los días que no podían ir al parque porque tenia médico o cualquier otro recado! Joan ya había asimilado esa rutina de que cuando se salia por la mañana era para ir al parque y en cuanto veía que iban por otro camino se ponía a llorar.

Claro, normal, poneos en su lugar. En vez de ir al parque como todos los días a jugar con los amiguitos tenemos que ir a ver a ese señor de bata blanca que habla con mi madre y no me hace caso. ¡Que aburrimiento!. ¡Pues yo no quiero ir! y como no puedo expresarme de otra manera, pues lloro. Lamamá, lo calmaba como podía, le explicaba que tenían que ir allí y que luego irían al parque. Y así lo hacían, y si eso implicaba comer a las 14:30, ¡pues oigan! le había hecho a su hijo una promesa y tenía que cumplirla.

En definitiva, una cosa es que les enseñemos unos hábitos a nuestros hijos (los adultos también los necesitamos) y otra es que les enseñemos a vivir pendientes del reloj y que dejemos de hacer cosas divertidas con ellos porque a las 20:00 toca baño y hay que irse yendo para casa.

¿Vosotros que opináis? ¿Seguís rutinas estrictas con vuestros hijos o sois más flexibles?

PD: La imagen del reloj la he sacado de aquí

14 comentarios:

  1. Yo uso rutinas estrictas durante la semana, y más flexibles durante el fin de semana. Y me explico, que esto ha quedado de señorita Rottenmeiller, y no es tanto.
    Las rutinas "estrictas" son las que tienen que hacer sí o sí: desayunar, lavarse los dientes, hacer pipí (no precisamente en ese orden) por la mañana, y ducha, cena y libro por la noche.
    Por la mañana, cuando me toca llevar a la mayor al cole, siempre se despierta antes de hora, y lo primero que hace al venir a mi cuarto es entrar al baño y hacer un pipí. Después dentro del tiempo que tenemos para arreglarnos y demás, vamos haciendo las demás cosas.
    Por la noche, intento que siempre sea a la misma hora, porque a las siete, hayamos salido o no, siempre se vuelven insoportables, y ahora hablo en plural, porque son las dos!
    Así que fuera ropa, ducha, y mientras hago la cena, les permito ver un ratito de dibujos. Después ya, hay cuento, o más dibujos, y a dormir.
    ¿¿Ves que no es tan estricto?? Hay días que están tan cansadas, que podemos saltar la ducha, o cenar sólo un vaso de leche. Pero suelen ser los menos.
    Besos!

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    1. Efectivamente. Los niños necesitan rutinas, como los adultos. Yo también tengo una "rutina" cuando me levanto por las mañanas,por ejemplo. A lo que me refiero con rutinas "estrictas" son a esas con las que tienes que vivir continuamente mirando la hora y a esos padres que si el niño no está comiendo a tal hora o durmiendo a tal otra se agobian, cosa que veo que tú no haces ;)
      Un saludo y gracias por comentar.

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  2. Qué buen punto de vista. Yo aún no sigo nada, pero estoy de acuerdo con eso :)

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    1. Me alegra que coincidamos, que a veces parece que yo soy un "malpadre" por dejar al niño jugando un poquito más después de que pase la hora de dormir.

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  3. Yo también soy de rutinas dentro de una flexibilidad. La clave está en tener una estructura del día y que los niños sepan "predecir" cómo van a ser las cosas. Eso les da seguridad y tranquilidad, lo que les permite estar más calmados, disfrutar, aprender... Pero eso no significa que tenga que ser todo siempre a la misma hora en el mismo lugar 100%. De hecho ese aprendizaje de flexibilidad también es importante para los niños.

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  4. Exacto. Lo malo es cuando te pasa como a Lamamá con el parque. Que el día que no se puede ir al parque, ¡prepárate! jejejejeje.
    Gracias por comentar.

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  5. Siempre he pensado que una cierta rutina es buena, pero como todo, tiene sus variantes y de ahí que se necesite flexibilidad. También nos ha ocurrido que por muy bien que vaya una rutina también mola un montón romperla como cuando te vas de viaje. Yo que pensaba que a nuestro hijo le iba a costar el cambio y resulta que se adaptó mejor que nadie, al desfase horario, a las diferentes horas de comida, al clima, etc., y él tan feliz. Es cierto, que lo importante lo manteníamos pero descubrí de esa experiencia que la constante rutina no solo nos aburre a nosotros sino a los peques también.
    Con esto no quiero decir que estemos todo el día de pendoneo sin rutinas con los peque sino mas bien que no tengamos miedo a romperla de vez en cuando ;)
    Saludos

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    1. Exacto, Joan también lleva mejor que nosotros los viajes, y ha hecho uno transoceánico y todo.

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  6. Como todo en esta vida, hay que darle cierto margen para que no nos termine asfixiando.
    Pero si que es cierto que tener una constancia en los hábitos hace que todo fluya mejor, aunque creo conveniente hacerles ver a nuestros hijos que la vida no es un conjunto de normas y nada detrás

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    1. Eso, mismo, no hace falta convertirnos en sargentos.
      Gracias por pasarte.

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  7. No podría estar más de acuerdo. Creo q las rutinas son importantes, pero tanto como el saber adaptarse a las situaciones. Aunque no he sido muy de obsesiones, con la mayor sí era más estricta para las rutinas; con el peque, "pobre", he pasado.más, jaja.

    PD: ya sé q esta entrada tiene varios días, pero he estado off y la tenía pendiente ;-)

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  8. No hay una verdad única ni una respuesta concreta, como bien han dicho los comentarios anteriores, pero ya que preguntas... ahí va mi respuesta.

    Como ya sabes yo sí soy de rutinas y estoy super contenta de haberlas aplicado. Mi peke tiene ya tres años y podemos saltárnoslas con total tranquilidad porque las tiene tan bien aprendidas que no seguirlas en momentos puntuales no supone ningún problema. Es verdad que fue duro al principio, pero creo que más vale prevenir que curar y, sinceramente, ¡a mí también me van genial!

    Depende de cómo son los padres , pero no pienses que por establecer una serie de rutinas se tienen menos en cuenta las necesidades del niño. Desde mi punto de vista es más bien al contrario. Mis padres me educaron así y estoy contenta con el resultado, por eso yo también lo hago.

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    1. No he querido decir que por hacer unas cosas u otras los padres piensan más o menos en el niño, no era mi intención. Todos los padres hacemos lo que creemos que es mejor para nuestros hijos. A lo que quería llegar es que las rutinas estrictas nos perjudican, por un lado, a los padres que tenemos que estar pendientes de si a comer que es la hora, a dormir la siesta que es la hora, etc y tenemos que dejar de hacer otras cosas, y también al niño que a lo mejor está pasándolo bien y no pasaría nada por quedarse un ratito más jugando, en el parque o haciendo lo que sea. Ni mucho menos quiero decir que seguir unas rutinas estrictas sea malo para la educación del niño, pero no seguirlas, tampoco lo es.
      De todas formas es solo mi opinión, ya sabes. Un besote.

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